La mente transforma la experiencia al interpretar, seleccionar y repetir, pero su poder se vuelve sano cuando se une con realidad, cuerpo, emoción y responsabilidad.
Dominar la mente no significa dejarla en blanco, sino aprender a observar los pensamientos, elegir cuáles merecen atención y responder con mayor libertad.
La mente no es una enemiga que debe ser silenciada a golpes, sino un horno interno donde la experiencia puede convertirse en sabiduría, dirección y poder creador.
INTRODUCCIÓN A LA VERDAD CÓSMICA
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LOS 7 PODEROSOS ELOHIM
Los 7 Elohim respondieron a la llamada de Helios y Vesta y, parándose alrededor de la Observadora Silenciosa Planetaria, estudiaron asiduamente...