Los guías espirituales y devas de la naturaleza pueden comprenderse como inteligencias de acompañamiento y equilibrio, siempre que se los aborde con humildad, presencia y criterio.
Mirar la naturaleza como un organismo vivo cambia nuestra manera de caminar sobre la Tierra. Cada piedra, rio, árbol y viento puede convertirse en una escuela de presencia.